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La vida es imperfecta

…o quizá es lo contrario.

La mirada humana que busca la perfección busca simetría, limpieza, líneas definidas, propósito, para qués, sentido, fijación, eternidad… como la creación de una computadora que no se separa de la norma marcada por la fórmula que replica sin cesar. 
Lo s árboles crecen asimétricos, algunas de sus ramas están secas mientras otras está verdes verdes. El pasto crece disparejo y el silencio continuamente es interrumpido. Pones los pies en el pasto para sentir su humedad y esa apertura te dispone a sentir el insecto que se posa en tu empeine y te pica. 
La perfección no existe… o quizás sí, en todo caso no es la perfección que me enseñaron cuando me regañaban por no hacer la letra redondita y parejita, o por no ser mejor casi al punto de adivinar lo que se espera de mí y entregarlo sin dilación. 
Soy como los árboles, asimétrica. Derecha por aquí, chueca por allá. Unas partes secas otras húmedas. No soy ese árbol que cuelga sus ramas al lago ni aquel que se extien…
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La carpeta NMI

Estaba leyendo algo de Alexandre Jollien en el que compartía cómo es que uno puede torturarse con pensamientos catastróficos sin que en ningún caso esos pensamientos resuelvan, aclaren algo o nos calmen.

Algunos tenemos la tendencia a sobrepensar, a ver el punto negro, a tratar de anticiparnos a todo lo malo que nos puede suceder. Estas tendencias son autodestructivas; mientras que la mente busca controlar para asegurarse, lo único que hace es autodestruirse. ¿Qué hacer?

El primer punto es darse cuenta que esa forma de pensamiento nos está haciendo sentir mal, nos provoca miedo (desde el malestar hasta el pánico). Lo siguiente es preguntarse si seguir pensando sobre el asunto nos va a llevar a resolver efectivamente lo que nos preocupa, nos va a aclarar la situación o nos va a provocar calma; si no es así hay que parar el pensamiento. Ahora, luchar contra los pensamientos negativos no va a hacer que se vayan, al contrario, se van a volver más insistentes porque la lucha, el conflicto…

El oleaje de las emociones

A veces los días son como un estanque de agua donde nada parece moverse, pero quizá sea que uno mantiene la vista fuera del agua y se imagina estar en otro lado. A veces los días son como el oleaje del mar y subes y bajas sin parar de una a otra emoción, pero quizá sólo sea que te has dejado llevar por la corriente de tus pensamientos (creo que Virginia Wolf intento plasmar semejante corriente en su obra Al faro).

A veces hay días en que llueve y llueve y entonces es como si una sola emoción te cayera encima hasta calarte en los huesos, quizá sólo sea que estás en medio de una experiencia llamada situación límite (creo que Jaspers escribió algo al respecto).

A veces los días son secos secos como un corazón cerrado y una mente entregada al análisis y a la crítica. A veces en cambio pasa de todo y tu sólo observas curioso con una sonrisa ingenua en los labios (creo que es lo que intentan expresar la esculturas de Buda).

Los días en verdad son diversos, sólo que algunas temporadas dan l…

Qué es vivir

Hoy, vivir es sentir el calor que sube del pavimento, es sentir las gotas de sudor corriendo por mis sienes, es sentir mi piel pegajosa y tener mucha sed.

Hoy, es escuchar el motor de una motocicleta que se aleja, escuchar el motor de un avión que pasa, escuchar el tic tac del reloj que está en la pared que tengo a la izquierda, escuchar truenos en el cielo y a un pajarito cantar. 
Hoy, es señor el suelo con los pies descalsos, sentir una punzada pasajera y leve en mi dedo índice, sentir como mi perrita se acomoda en mi regazo. 
Hoy, es ver como la luz del sol se va apagando, ver las hojas secas de la planta que me regaló mi mamá, ver mis dedos de los pies secos, ver el color frambuesa de mi sillón. 
Hoy, es no percibir ningún olor en especial. 
Vivir, hoy, es sostener mi celular con las dos manos y escribir lo que es vivir hoy. 
Vivir es darme cuenta de mis pensamientos que toman la forma de anhelos, preocupaciones, historias reconstruidas de tiempos pasados. Vivir es ser testigo co…

Del ego

El ego es una función de la mente o conciencia que se considera a sí mismo como separado de la consciencia (con "s") o campo de información que subyace a todo lo que es.

Dicho esto desde el campo de la cotidianidad, el ego es esa idea que tenemos de nosotros (identidad) que para poder considerarse una subjetividad (alguien que observa, tiene opiniones y juicios, actúa) se aparta de todo y de todos, inclusive de nosotros mismos. 
¿Cómo es esto que nuestro ego nos aparta de nosotros mismos? Empecemos por poner en claro que el ego no somos nosotros, ya dijimos que es sólo una función. Nosotros en realidad somos seres dinámicos, es decir, estamos siendo y por tanto no somos algo fijo; constantemente estamos teniendo experiencias pero no nos percatamos de ellas, de lo que en realidad estamos viviendo porque nos encontramos secuestrados por los pensamientos arrojados desde el ego y con esos pensamientos se enturbian las experiencias y las calificamos de buenas o malas con base ju…

El mensaje de las lagartijas

Ya no volveré a ver a las lagartijas igual.

Cuando antes eran unos animalillos repugnantes ahora al verlos me siento feliz. Las lagartijas no han cambiado, siguen siendo las mismas y además lo que piense yo de ellas les puede importar muy poco. He cambiado yo.

Hay momentos pivote de la vida en los que haces un giro y son tan intensos que te fijas en ciertas cosas a las que luego les dotas del significado que el giro trajo para ti. Yo me fijé en las lagartijas. Pero no fue un encuentro casual, fue un encuentro pedido, quería una señal.

Estaba, metafóricamente hablando, en un hoyo negro del que no veía luz alguna. Estaba en una combinación de depresión y ansiedad que hacía de un día normal (en el que a la vista de los otros no pasa nada) el más grande de los infiernos. La sensación no fue de un día, mi encuentro con las lagartijas tampoco. Yo estaba en misión "rescatarme a como diera lugar", y ahora que lo pienso es muy bonito, porque aunque mi mente me decía que no había sal…

Breve receta para alcanzar el cielo

Se abre una botella de Miraval, un vino de un color rosado muy delicado, se vierte el vino en una copa Riedel hasta la mitad y se deja oxigenar por una hora.

Se cortan cuadritos de queso Gouda y se comienza a llenar el paladar con su sabor. Es importante comerlo despacio. 
Se combina queso y vino. Este paso es preparativo. Tomarse sólo la mitad del contenido de la copa. 
Ahora vamos a pasar a un sabor más sutil. 
Se tuesta una rebanada de pan de mantequilla y se vierte sobre ella un poco de aceite de oliva de Artajo etiqueta negra (Arbequina) y se tritura un poco de sal de mar encima.

Se muerde el pan con los ojos cerrados permitiendo que el sabor del aceite de oliva y la sal llene la boca. Entonces se bebe un poco de vino y se vuelve a morder otro trozo de pan. El agradecimiento brota por el alma, el cielo llega a la tierra.