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21 principios (merecimiento)

Merecimiento. Situación de que se le deba una atención a alguien.

Pensemos de nuevo hacia adentro: me debo atención a mí mismo. El merecimiento es una consecuencia de honrarnos pues gracias a que me honro sé lo que me corresponde en cada momento, no más, no menos.

La atención no la exigimos de los demás, nos la damos a nosotros mismos y justamente por ello sabemos si nos merecemos, o no nos merecemos, continuar una relación: si dejas que alguien te haga menos, tú mismo te estás haciendo menos y eso es justamente lo que te causa dolor y lo que no es fácil perdonar.
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21 principios (confianza)

Confianza. Seguridad, especialmente al emprender una acción difícil o comprometida.

La realidad, siguiendo el esquema de pensamiento causa-efecto, es causada por múltiples factores; su complejidad nos saca de la posibilidad de preverla aún cuando podamos encontrar algunos patrones en ella, de modo que la realidad no nos puede dar ninguna certeza. Por otro lado, nuestro actuar en la realidad no tiene garantía alguna de alcanzar una finalidad ideada. ¿En qué podemos depositar nuestra confianza entonces?

Si la única constante es nuestra existencia en cada una de nuestras experiencias, sólo podemos confiar en que estaremos "ahí" en cada uno de los instantes de nuestra vida. Siempre que emprendamos una acción difícil (o cualquier acción) estaremos conscientes de ello y, por ende, mientras estemos conscientes, tendremos posibilidades de manifestar nuestra naturaleza y conocernos.

Cada acción que emprendemos nos da la seguridad de conocernos y esta es mi manera de decir que nunca e…

Manías y desesperación de una lectora

Venir (porque ahora mismo estoy aquí) a una librería es contradictorio. Es una suerte de ilusión de encontrarme con algún libro fantástico que cambiará mi forma de ver la vida o que me sostendrá por días enteros en una especie de paraíso mental. También es enfrentar la cruda realidad de que jamás podré leer todo lo que quiero, es un recuerdo de mi finitud y mis limitaciones.

Rodeo la isla de las novedades y ahí está en pasta dura todo él nuevo y enorme el libro de filosofía japonesa traducido al español. Siglos de sabiduría de un pensar muy distinto a este occidente-lineal-lógico. Ahí está en precio descomunal… y en mi bolsa las copias de un texto de Nishida que aún no puedo terminar. Sufro. 
Tanto tiempo perdido en lecturas vacías. ¿Pero cómo saber lo que eran? ¡Habrían de ser probadas! Pero claro que uno podría adivinar lo que eran: deducciones fáciles, relaciones cómodas, nada comprobable. Pero, sin embargo, tan apetitosas para una mente que bordea el sinsentido y que en desespera…

21 principios (gratitud)

Gratitud. Sentimiento de estima y reconocimiento. 

Siempre se puede agradecer por las miles de circunstancias que componen tu realidad, desde el Sol, el planeta Tierra y todo el sistema solar que hace posible la vida aquí, hasta el suelo en el que estás parado, el aire que respiras o la capacidad de percatarte de todo lo anterior y más. Pero nada de esto que uno agradezca te llena tanto y te cura tanto como el agradecer ser quien eres tal y como eres. ¿Quién tiene la estima y reconocimiento suficiente para agradecerse? Sin sacar listas de las cualidades que uno cree tener (o que le han dicho que tiene), sentir gratitud por ser sin más es la afirmación más poderosa y libre de ego que uno pueda hacer.

Carecer de gratitud por uno mismo le lleva uno a la depresión y a la ansiedad porque uno se somete a la lupa del juicio y a la demanda de cubrir ciertas expectativas fabricadas.

Estimarse y reconocerse le lleva a uno a procurarse no como una piedra preciosa inmutable sino como una frágil f…

21 principios (honrar)

Honrar. Mostrar respeto y consideración hacia una persona.

Cuando me dijeron "honrar" yo pensé en mis padres. Claro, la formación católica está arraigada en mí  en niveles que aún no llego a vislumbrar. No es que mis padres no merezcan mi respeto y consideración, porque lo merecen aún y con toda su imperfecta humanidad… o precisamente por ello; lo interesante es lo que viene a la mente de uno sin siquiera reflexionarlo.

¿Por qué no pensé en "honrar-me"? ¿Por qué mi existencia no figuró entre las primeras imágenes al oír la palabra "honrar"? ¿Será que tomo por dada mi existencia? Pensemos en esto: uno no puede dar lo que no tiene. ¿Cómo honrar a alguien más si no muestro respeto y consideración hacia mi persona? ¿Por qué poner en entredicho mi valor mediante medidas sociales? Bueno, es cierto que somos en sociedad, siempre somos-con, pero ser-con no significa ser a partir de la opinión del otro, puedes reflejarte en el otro, pero la opinión que tienes de t…

Cuando pase el temblor

Tengo “miedo” de que pase el temblor.

He tenido la oportunidad de haber experimentado dos grandes desastres en la Ciudad de México: 1985 y 2017. Con ellos, sus “antes”, sus “durante” y sus “después”. Del “después” del 2017 aún me falta por saber, pero si es un “después” como el de 1985 no quiero que pase el temblor. 
La soberbia y la indiferencia se cultivan en el “antes”. El hombre que se siente dueño de su destino se vive completamente, paradójicamente, a merced de tal destino. El hombre en el “antes” cree que no hay nada que temer y que no hay nada que no pueda conocer; pero este hombre no conoce la humildad. En la ilusión que le hace creer que es dueño de sí, se olvida de sí mismo en sus ocupaciones, en su ajetreada cotidianidad: no hay tiempo para nada más que el repetir una y otra vez su acostumbrado hacer. 
Así que estaba yo observando una mañana de domingo de 1985 mi vecindad y era como si todos estuvieran des-almados. Entonces pensé qué se necesitaría para traerlos a todos d…

Sin importar el tema del discurso

Hoy aprendí que no importa de qué se trate lo que dicen, al fondo de un discurso se encuentran las capas que lo sustentan (la lógica es una capa superficial que sólo hace más fácil la comunicación pero no lo es todo) y, en mi experiencia, la gran parte de las cosas que se dicen no tienen espíritu, es decir, las capas que dan sustento están vacías.

No importa si es un discurso académico, político, new age, informativo, etc. No importa la fundamentación teórica, la construcción lógica, el lenguaje. Importa la capa de la agenda del que lo comunica, importa la capa de la conexión genuina con todo lo que es. Todo discurso que genera miedo es un discurso falso (que no tiene que ver con la idea de cierto o equivocado), es un discurso desconectado del espíritu, es un discurso que anula llevando al que lo escucha al terreno más estéril e infructuoso donde toda vida (ser) perece.

Todo discurso que no abre posibilidades de vida es un discurso vacío.